Nada más llegar a la Plaza de Cibeles supimos de la gran importancia que iba a tener la manifestación. Una marea de gente invadían las calles de Alcalá y Gran Vía y sobre todo en la Puerta del Sol, la mayoría con pancartas, algunas más ingeniosas que otras, pero todas con un mismo mensaje: los banqueros se están quedando con el dinero público por hacer malas gestiones en el pasado y ese dinero sale de los bolsillos de todos los españoles y de los recortes sociales que se están produciendo (los últimos, los que está haciendo la señora Esperanza Aguirre con la educación en Madrid), mientras que los políticos de este país parecen esperar un milagro que nos saque de la crisis. Hay que hacer algo, y hay que hacerlo ya. No pueden jugar con nosotros como si fuéramos marionetas.
Hemos demostrado que podemos unirnos, que todos buscamos lo mismo. Lo demostramos el 15 M, lo demostramos ahora, y lo demostraremos hasta que nos oigan.
Porque todavía tenemos esperanza, y debemos luchar por lo que queremos, no podemos quedarnos en casa esperando que las cosas se solucionen solas.
Jóvenes, nuestro futuro está en peligro, y está en nuestras manos cambiarlo.

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